“La nomofobia es mucho más frecuente en adolescentes, se dice que más de la mitad de la población adolescente podría estarla presentando y se tiene caracterizado en casos a si se me está acabando la pila, si no lo trae, el punto como cualquier fobia tiene que ver con ir sensibilizando la situación.”
"Todavía no se puede considerar una enfermedad. La nomofobia es más bien un síntoma de la adicción al móvil", señaló a BBC Mundo Francisca López Torrecillas, experta en adicciones de la Universidad de Granada quien actualmente trabaja en un estudio sobre nomofobia entre universitarios españoles.
Según detalló, los principales síntomas de una persona nomofóbica son el miedo a no disponer del celular. El nomofóbico no puede imaginar salir a la calle sin él y además invierte un mínimo de cuatro horas diarias consultándolo por motivos ajenos al trabajo. El nomofóbico, apunta Torrecillas, "suele tener baja autoestima, ser introvertido, no tiene habilidades de afrontamiento. En su tiempo libre sólo usa el móvil, algo que va unido a no tener otras actividades de ocio".
-Alberto Morales (2011) afirma que la nomofobia, es el miedo que el individuo presenta al no tener su teléfono móvil, y/o por consiguiente adquiere el temor de no poder recibir o mandar mensajes, estar en sus redes sociales u ocupar cualquier aplicación que se encuentre en su teléfono inteligente (smartphone), provocando de alguna manera, que el individuo pase mucho tiempo usando el móvil, incluso no soltarlo en ningún momento y estar revisándolo constantemente, causándole tanto problemas sociales, psicológicos y físicos. “Si existe Nomofobia en los adolescentes, entonces una de sus consecuencia a nivel social será presentar problemas escolares (reprobación, ausentismo, etc.)”.
- Según publicó el Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA). La nomofobia no es ni de lejos una enfermedad tipificada pero es una fobia que produce tanta agonía a quienes la padecen como el miedo a los espacios cerrados o a subir en un avión. La nomofobia, dicen los expertos, es el miedo irracional a salir de casa sin el celular. El término es una abreviatura de la expresión inglesa no mobile phone phobia (fobia a estar sin el celular). Los datos que presenta el CEETA revela que casi el 53% de los usuarios de teléfonos móviles tienden a sentir ansiedad cuando los pierden, se les agota la batería, el saldo, o no tienen cobertura en la red.
“La clave es aprender a controlarse, desprenderse del móvil de forma gradual, afrontar de forma aislada las sensaciones y pensamientos negativos derivados de este padecimiento como pueden ser las crisis de pánico. Hay que separar momentos. La noche es para dormir y, por lo tanto, el móvil debe de estar apagado; del mismo modo, que la cena es para comer y no para estar con el móvil”, explica la directora de CEETA Marina Dolgopol.
- “El teléfono celular se ha convertido en el dictador de nuestra cotidianidad. Nuestras capacidades de sociabilidad están supeditadas al límite de caracteres, a la torpeza de nuestros dedos, a la inteligencia del dispositivo; nuestros afectos dependen de la estabilidad de la interfaz. Se puede hacer más en menos tiempo, pero los minutos en la tercera dimensión disminuyen en picada. Nomofobia es una performance para problematizar la idea del tiempo en medio de una fiesta diseñada”, dice el autor Roger Bernard.
Adicción al teléfono móvil: causas y síntomas
Pese a que el uso de la tecnología puede ser muy útil, pues nos permite estar constantemente en conexión con casi todos los rincones del planeta, la incomunicación nos puede llegar a producir una sensación de ansiedad que nos invade y nos hace desear intensamente el momento en que volvamos a estar conectados.
Los síntomas ansiosos y obsesivos que presentamos cuando nos quedamos sin móvil han sido reconocidos por los psicólogos, y este miedo excesivo e irracional a estar sin smartphone ha sido bautizado como “Nomofobia”. El término proviene de la expresión inglesa “no-mobile-phone phobia”. De este síndrome hablaremos hoy, no solo para poner el foco en los aspectos negativos de las nuevas tecnologías, sino también para intentar reflexionar sobre el uso que de ellas hacemos.
El primer estudio sobre Nomofobia
Muchos expertos hablan de la Nomofobia como la nueva enfermedad del siglo XXI. Los estudios sobre este fenómeno se iniciaron en 2011 en Reino Unido, con una investigación realizada por la Oficina de Correos de Reino Unido y el Instituto Demoscópico YouGo.
El estudio contó con 2.163 sujetos, y los datos revelaron que el 53% de los usuarios de teléfonos móviles en el Reino Unido sienten ansiedad cuando se agota la batería de su teléfono móvil, lo pierden o se quedan sin cobertura. El estudio también reveló que el 58% de los hombres y el 48% de las mujeres sufren este trastorno.
El estudio también concluyó que los niveles de estrés que presentaban las personas con Nomofobia eran equiparables al que puede tener una persona el día antes de su boda. Además, el 55% de los participantes manifestó “sentirse aislado” cuando no disponían del celular.
Cómo es una persona con Nomofobia
Son muchas las personas que sufren dependencia del teléfono móvil y están conctadas las 24 horas, y los expertos piensan que el perfil del nomofóbico es el de una persona que tiene poca autoconfianza en sí misma y baja autoestima, con carencia de habilidades sociales y de resolución de conflictos, y que en su tiempo de ocio solo usa el móvil y parece incapaz de disfrutar sin él.
En cuanto a la edad, este trastorno es más habitual en adolescentes, pues tienen más necesidad de ser aceptados por los demás y están más familiarizados con las nuevas tecnologías.
Síntomas de la Nomofobia
Los síntomas que pueden presentar una persona con Nomofobia, son los siguientes:
Sensación de ansiedad
Taquicardias
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Dolor de cabeza
Dolor de estómago
La educación es básica para prevenir este tipo de patologías asociadas al uso de las nuevas tecnologías
La Nomofobia es otra de las patologías asociadas directamente al uso y desarrollo de las nuevas tecnologías. Desde que surgieron los smartphones, cada vez son más las personas que dependen exclusivamente de estos aparatos y cada vez son más los usuarios que han desarrollado este trastorno.
Pese a que los adultos también pueden sufrir este trastorno, son los niños y jóvenes los que tienen más probabilidad de sufrir problemas de salud mental como consecuencia de la dependencia a las nuevas tecnologías, pues pasan muchas horas conectados y desarrollan su identidad en las redes sociales. Son los "nativos digitales"; personas que han vivido desde su nacimiento rodeados de tecnologías de este tipo.
Desintoxicación digital
Brenda K. Wiederhold, editora de Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking, dice que los que sufren de nomofobia podrían beneficiarse de la terapia de exposición. Este es un método común para tratar los trastornos de ansiedad, en la cual el paciente está expuesto a aquello que le causa miedo.
"La nomofobia, el temor a perderse algo (FoMo) y el miedo a estar desconectado (FoBo) – todas ansiedades que surgen de nuestros nuevos estilos de vida de alta tecnología – pueden ser tratados de manera similar a otras fobias más tradicionales", dice Wiederhold.
"La terapia de exposición, en este caso, apagar la tecnología periódicamente, puede enseñar a los individuos a reducir la ansiedad y sentirse cómodos con períodos de desconexión", agrega.
Esta idea de una desintoxicación digital ya está ganando terreno entre muchos usuarios regulares de Internet.
En el Reino Unido, más de un tercio de los usuarios de Internet realizaron una desintoxicación digital en algún momento del año pasado.
El grupo de edad que más utiliza Internet y es más probable que aplique una desintoxicación digital tiene entre 16 y 24 años de edad: es decir, la generación apodada los millennials.
Una investigación publicada en Harvard Business Review mostró que la exposición de los millennials a los medios sociales ha generado mayores niveles de ansiedad que en cualquier otra generación hoy en día.
Cuando dejamos de trabajar en una tarea para revisar correos electrónicos, el cerebro tarda unos 23 minutos en volver a la tarea en desarrollo.
Nielsen opina que uno puede ayudar a su cerebro a no hacer esto ajustando sus sistemas de mensajería para no informarle sobre correos entrantes o mensajes instantáneos o chats, y sólo revisarlos en un momento determinado, como después del almuerzo o al final de la tarde cuando las personas suelen estar cansadas.
No hay ninguna razón para mantener el teléfono al alcance de la mano ni de la vista durante ni después la jornada laboral, especialmente cuando tenemos que estar centrados en alguna tarea. Tampoco es beneficioso estar escuchando continuamente los sonidos de los mensajes entrantes que actúan como tentaciones difíciles de resistir... Y eso hace que nos despistamos cada dos por tres, y seamos muy poco efectivos en nuestro trabajo.
No importa lo habitual que sea en nuestro trabajo o en nuestro entorno estar constantemente tecleando el teléfono cuando alguien está hablando, es irrespetuoso. Como padres, como líderes, como parejas, como amigos estamos dando mal ejemplo de comportamiento continuamente; y consciente o inconscientemente estamos influyendo en nuestro entorno.
Por otra parte Fredy Ortiz, de la Liga Guatemalteca de Higiene Mental, señaló que es natural tener miedo a algo, pero la fobia se convierte en algo más extenso y excesivo que genera ansiedad en relación con algún animal, cosa, objeto, situación e incluso personas.
“Toda fobia tiene un punto de inicio, regularmente en la infancia, y a veces son —derivadas— de alguna situación traumática, pero lo evitamos”, aseveró.
En el caso del celular, Ortiz considera que es una situación confusa, ya que no se sabe dónde empieza la fobia.
Ortiz expone que la tecnología ha crecido, y lo que antes era un simple teléfono para llamar se ha convertido en un objeto que tiene que estar en nuestro diario vivir, para facilitarnos la existencia.
Agregó: “El hecho de que vengan con nuevas funciones cada mes o que cada semana salga un teléfono nuevo también influye en nuestro ritmo de vida, porque queremos estar más sofisticados en relación con la tecnología y eso crea una dependencia a estos aparatos; regularmente se da en adolescentes y jóvenes”.
De igual manera, en esta época de revolución digital, hemos de tomar consciencia de este creciente problema. La profesora del MIT, Sherry Turkle, afirma que en los últimos 20 años nuestra sociedad ha experimentado un descenso del 40% (la mayor parte ocurriendo en la última década) en indicadores de empatía en las personas, y los investigadores están vinculando esta tendencia al auge de las tecnologías de comunicación digital.
Agregó que a medida que nos conectamos más a la tecnología, parece que corremos el riesgo de dañar el cableado de nuestro cerebro y nos desconectamos de la interacción personal, algo totalmente necesario a nivel psicológico y social.
Por supuesto, no se trata de tirar los móviles a la basura ni darnos de baja de las redes sociales. Se trata de tomar consciencia de nuestras dificultades para desconectarnos de la tecnología, de los peligros y daños que esto conlleva, y hacer un uso más equilibrado y menos dependiente de la misma.